Mostrando entradas con la etiqueta Ventorrillo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ventorrillo. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de abril de 2012

MAS DE LO MISMO Y DOS SORPRESAS



Que no hay manera de salir de la hondura del pozo en que se ha instalado este ciclo de abril en la plaza de toros de la Real Maestranza. Los toros de El Ventorrillo que se corrieron ayer (es un decir) se portaron como lo que son: puros juanpedros. Bien presentados, astifinos, pero blandos, mansurrones y descastados hasta la desesperación. El buen aficionado que es Fernando Naranjo decía del que fue creador de este toro adecuado al gusto de los toreros de postín y al toreo moderno que era un alquimista. Y ahí está el resultado de la ancestral práctica. Un toro que sólo lo es por su aspecto, pero que dentro no tiene nada de nada. Y ya parece que ni las figuras los quieren, porque los tres que ayer se enfrentaron a los juanpedros de Toledo eran tres toreros habituados a las corridas duras y correosas y no a los toros artistas. Nada de nada pudieron hacer con lo que salió por la puerta de toriles, aunque hay que decir que, con mayor o menos acierto, con mejores o peores resultados, estuvieron firmes ante los que les tocaron en suerte. Bueno, hay que reconocer que Diego Urdiales, aunque siempre se colocó bien para tratar de sacar algo de sus oponentes, anduvo espeso, sin decisión, falto de sitio. Algo extraño en este riojano acostumbrado a lidiar siempre con lo más duro de la ganadería brava. Fandiño y el debutante Jiménez Fortes se empeñaron en torear pero no hubo manera de sacar nada de donde no había. Nos aburrimos de nuevo.
Lo único interesante de esta corrida fue que se produjeron dos acontecimientos que sorprendieron a públicos y aficionados. El primero que pudimos constatar que detrás del balconcillo de la presidencia de la plaza hay un pañuelo verde y que en los corrales hay una parada de cabestros. Cuando ya estábamos convencidos de que tales cosas no existían en la Maestranza, el presidente sacó ayer el pañuelo verde en dos ocasiones. Inaudito. El segundo, que la suerte de varas es una parte de la lidia en la que también se torea. Lo demostró ayer  Plácido Sandoval "Tito" que iba con la cuadrilla de Jiménez Fortes. Se colocó en el sitio debido, movió el caballo, citó al toro, en definitiva hizo la suerte de varas. Sólo en el segundo de los envites colocó adecuadamente la vara aunque el toro saliera después de najas porque era mansurrón y descastado, pero pudimos presenciar cómo la suerte de picar es también una parte del toreo. Inaudito.

martes, 3 de mayo de 2011

VUELTA A LA NORMALIDAD



Dado como fue la tarde de ayer, mientras volvíamos de la Maestranza comentaba que no tenía ni idea de cómo iba a titular este comentario. Y Paco me dio la solución: llámalo "vuelta a la normalidad".  Y tenía razón. Después de dos días un poco extraños en los que, con razón o no, se había abierto la Puerta del Príncipe, se había indultado un toro y, sobre todo, se pudieron confrontrar opiniones (que si Juli mereció tal o cual, que si Morante esto o lo otro, que si Manzanares... que si el toro era o no para indultarlo...), hemos vuelto a la normalidad: todos estábamos de acuerdo en que la corrida ha sido un pestiño; es decir, ha sido como todas las anteriores al viernes. Vaya, lo normal del abono.
Lo que Fidel San Román trajo a la Maestranza desde su dehesa de Toledo era pura basura con patas. Mulos con cuernos: mansos, descastados, mal presentados, algunos muy gordos, otros chicos, pero todos blandos e indignos de una plaza y una feria como la de Sevilla. Vamos, puros juanpedros. Es lo que tiene apuntarse a la cría del toro artista para colocarlos en los carteles de fuste. Se les quita tanta casta, se busca tanta "nobleza", que sale esto: bueyes de carreta. Pues ya saben toreros, apoderados y empresas qué es lo que pasa después. Un fracaso en toda regla y además televisado. A ver si el año que viene la empresa Pagés vuelve a comprar más ventorrillos.
Con ese mal ganado, el único torero que defendió su inclusión en el cartel fue Juli, como no podía ser menos dada la profesionalidad, conocimientos y vergüenza torera del personaje. Perera y Luque dieron un petardo de categoría. Luque ha dejado ver que no tiene sitio ni, al parecer, ganas de encontrarlo. La para algunos joven esperanza de la torería sevillana demostró que está falto de recursos y no supo qué hacer con ninguno de sus oponentes. Tan fuera de todo está que incluso brindó un toro que fue protestado por el público por su evidente falta de fuerzas, pero que el presidente dejó en la plaza (mejor, porque al menos pudimos irnos antes). Y parece que ha contagiado su desgana y sus carencias al bueno torero que era Mariano de la Viña.
Perera por su parte ha perdido los papeles y parece que los petardos que dio el año pasado no fueron consecuencia de una pájara circunstancial: lo realmente circunstancial fueron sus éxitos de los dos años anteriores. Toreó siempre fuera de sitio (Paco dice que toreaba por teléfono), sin recursos, dejándose enganchar los trastos, y mato mal. Vaya que ha hecho todos los méritos, junto con Daniel Luque, para no volver a la Maestranza.
Lo dicho, una tarde más para olvidar. Lo normal, vamos.